Cuando uno lee lo siguiente conviene imaginar que lo enuncian en voz alta, muy serios, Constantino Romero, Zapatero o Abel Hernández el de El Hijo. Y dijo él:
“Hacia Belén va una burra, ring ring, yo me remendaba yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité, cargada de chocolate.”
Es el villancico máximo en cuanto a que una sucesión de imágenes tan rápida (un anuncio de Vodafone, otro de turrón chocopastoso, recuperaciones de contexto, conjugaciones, antónimos, anacronismos, noticias del bloqueo a Palestina y oscuras referencias al gremio de la costurería frente a la moda de usar y tirar) produce una sensación de absurdismo difícil de superar. Es, por tanto, el reflejo perfecto de una época inseparable del paroxismo de sus contrastes e impulsos irracionales.
Mauro Entrialgo, en Plétora de Piñatas, hablaba ya hace unos días de que la perversión de cualquier idea de Navidad debe ser aceptada como parte de su identidad:
Y es que una fiesta pagana, por mucho que se empeñen las antinaturales supersticiones sistematizadas, nunca pierde su esencia humanista y salvaje (en el más estupendo sentido de la palabra). No lo consiguieron con el solsticio de verano, con el Samaín, con O Maio / Valborg / Walpurgis, y tampoco con el solsticio de invierno. Sobre esta última es notoria la importancia en Suecia de Santa Lucía, leve cristianización de una leyenda en la que una figura femenina sale del bosque en la época más oscura para traer luz y calor (y víveres) a los aldeanos, anunciándoles que lo peor pasará pronto, que la primavera está a la vuelta de la esquina. Y es que el 13 de diciembre era justamente el solsticio antes del ajuste de los calendarios, y desde ahí los días son cada vez más largos, lalala.
Por cierto, esta es la Lucía de Suecia acompañada de su séquito este pasado día 13. Yo siempre pienso que van un poco de Sanfermines (pero que lo de llevar fuego en la cabeza le correspondería más a los toros embolaos que a las mozas que corren delante, ¿no?):

Sveriges Lucia 2008 en Kungsträdgården
Me parece, en cualquier caso, que este año está siendo especialmente próspero en festivos antisímbolos; solo en apariencia, como digo, contrarios a la tradición. Por ejemplo, de Atenas nos llegó hace unos días esta fantástica, maravillosa imagen:
Nuestros amigos griegos comentaron que para todo el país, más allá de la preocupación por los disturbios, la quema del árbol resultó más cómica que otra cosa. Sin embargo:
—Niños, tengo que deciros que no vais a tener regalos.
—¿Por qué?
—Porque los anarquistas han robado la Navidad.
En otras noticias, poco después se publicaba en el gran NewsBiscuit esta rompedora nueva sobre la ex-candidata a la vicepresidencia de EEUU: “La Navidad, arruinada al abatir Sarah Palin a Rudolph“. Paródica, sí, pero solo irreal porque el reno es (tristemente) ficción, no porque la gobernadora hubiese tenido algún tipo de reparo en disparar. No olvidemos este vídeo. De hecho es tan plausible que estoy seguro de que en alguna realidad cuántica alternativa ha sucedido.
Pero no hay que ir a un universo paralelo para encontrar un espectacular momento de ridículo llevado a cabo por una organización cristiana, que es, no lo olvidemos, la principal gestora de la gallina de los huevos de oro de la “Navidad decente”. Me encanta contemplar cómo son ellos mismos los que se compran la pala, se ponen los guantes y, embriagados en su propia sinrazón, cavan su propio agujero. Vía Pharyngula llego a una noticia ilustrada con esta fotografía:

S.U.V.’s sat on the altar of Greater Grace Temple, a Pentecostal church in Detroit, as congregants prayed to save the auto industry.
Se trata de una misa celebrada en Detroit, (centro de la industria automovilística de) EEUU, para pedir a Dios el milagro de que se aprobase esta pasada el millonario rescate a los tres grandes fabricantes. Sobre el altar, tres enormes todoterrenos híbridos. No sé a vosotros, pero a mí la personificación de grandes automóviles (¡rezando con los humanos!) me da ganas de que tomen conciencia de sí mismos, se Transformicen y expresen su opinión autorizada de alguna forma más contundente.
PZ Myers, autor de Phyrangula, dice sobre el tema: “Espero que no les den ni diez centavos. Es precisamente ese comportamiento irracional lo que los puso en aprietos en primer lugar”. A mí, aparte del horror y la desesperación que transmiten, me encanta que se tomen tan poco en serio, que pidan cosas a un concepto como si pudiesen hacer trampas en el videojuego de la existencia, la vida y el universo. Como si no hubiese causa y efecto y ellos, no la Humanidad, sino cada uno de ellos, fuese un first person shooter que tiene una vida extra o puede pausar el juego. Ah, la Navidad, paz, pánico y subversión.
Hablando de subversión, pero ahora de su variante corporativa, concluyo con una imagen más, un clásico de la red española de origen desconocido para mí:

Así los padres ya no podrán culpar a terceros si los niños preguntan por qué no les han traído nada; estarán obligados a comprar pese a lo que han perdido con Madoff.
Juas, Madoff. Vale, que Rudolph no ha muerto, pero Papá Noel había invertido como que mucho ahí. Lo siento. Pero tranquilos. A ver si le hacen un bail-out. Si no, los anarquistas se habrán salido con la suya. Ring ring.
La victoria en las elecciones presidenciales estadounidenses (ellos dicen solo “elección”, que al fin y al cabo solo eligen una cosa) de esta noche depende en gran medida de en qué sentido oriente su voto un determinado grupo social, o asocial. Esto se debe a su numerosa presencia en muchos estados clave (Ohio, Philadelphia, pero sobre todo Florida) y su tendencia a atacar votar en grupo al mismo candidato. Esta inclinación es difícil de prever, ya que no suelen participar en las encuestas previas (pocos de ellos tienen teléfono, y cuando les llaman siempre han salido). La única vez en que rompieron su habitual discreción y manifestaron su opción mayoritaria antes de las elecciones fue en 2000, cuando se presentó ese candidato de nombre cautivador:
El lema del candidato demócrata de esas elecciones hacia esta comunidad fue “¿A quién no le gusta el Gore?”. El idilio zombie fue reforzado por el hecho de que el cerebro de Gore les parecía más apetitoso (en cantidad) que el de su rival. Sin embargo, el que era Vicepresidente de EEUU perdió el apoyo de este grupo en los últimos días, por descubrirse que los robots apoyaban a Gore como uno de los suyos, bip, bip. Y da igual lo que voten los robots, los zombies están picados con los androides y las thermomix (por asuntos demasiado sangrientos para este blog) y suelen votar lo contrario. Esta rivalidad no está equilibrada, sin embargo, ya que en 14 de las últimas 17 ocasiones han sido los muertos vivientes los que se han salido con la suya (estadísticamente significativo), lo que se manifiesta en la ofuscación que luego aparece en los robots y, específicamente, en las máquinas de contar votos (no hasta el punto de romper su neutralidad, no vayan a pensar, tienen un honor que mantener, pero sí se atascan más de lo normal durante unos días, como ha veces se ha visto).
Como digo, las encuestas previas suelen ser inútiles para prever el comportamiento necroelectoral. Un ejemplo famoso es el de 1948, cuando nadie tuvo en cuenta el enorme aumento de esta comunidad por la Segunda Guerra Mundial. Además, la inmensa mayoría de los no-muertos sale (y salió entonces) a votar a última hora (cuando ya ha oscurecido), por lo que las encuestas a pie de urna, que intentan tener un resultado que mostrar a los medios en el momento en que cierran los colegios, suelen ser incapaces de mostrar esta tendencia. Nadie, pues, supo adivinar lo efectiva que resultó la campaña de Harry S. Truman entre los zombies:
“A Truman with True Brainz!”
… Y luego pasó lo que pasó.
En estas elecciones de 2008, una vez más, ambos candidatos han intentado llevarse el voto de este importante sector. Así, mientras el senador McCain ha intentado parecer lo más decrépito posible para aumentar su afinidad con ellos (quizá no lo suficiente), el senador Obama, ha mostrado su apoyo a los zombies de forma velada pero efectiva. En un discurso de hace unos días dijo lo siguiente:
“I see it in the soldiers who re-enlist after losing a limb.”
Es decir, “Lo veo en los soldados que se vuelven a alistar después de perder un miembro”. Y si hay un grupo social, antisocial o asocial que sabe lo que es que se te caiga un brazo mientras te intentas ganar la vida mordiendo cerebros y ojos, esos son los zombies.
Mi opinión: hay un factor por el que me aventuraría a decir que los zombies votarán por Obama. No tengo pistas de ningún zombie de EEUU, pero sí otro testimonio (de centro reformista). Además, como me dice un amigo, Fraga de votos de muertos sabe bastante.
Sea como sea, zombies de América, si estáis leyendo esto, el resultado está en vuestras verdes, arrugadas y purulentas manos. Y lo conoceremos en unas horas. Suerte a todos.

El desfile era mucho mas chulo cuando venian los de E.U.A. ZP la cagó (como siempre) y ahora el desfile ha perdido atractivo.
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—Comentario de La pura verdad a esta noticia visto en los foros de elmundo.es.
El País titula en su portada, a esta hora, que Barack Obama ha dicho en Denver:
“Estados Unidos merece ser un país mejor”
… aunque la frase (discurso) más parecida ha sido en realidad (como aproximadamente recoge la noticia propiamente dicha):
“America, we are better than these last eight years. We are a better country than this.”
(“América, somos mejores que estos últimos ocho años. Somos un país mejor que esto.”)
[Actualizo: lo han cambiado, ahora la portada pone "EE UU merece ser un país mucho mejor". ¿De dónde ha salido el "mucho"? Nunca lo sabremos. Pero ahí sigue entrecomillado. Con dos comillas. Que no falte.]
Pero… ¿merecer una lalala mejor? Me suena un poco. De hecho la libertad de la traducción ha sido tan estupenda que es casi idéntico a esto otro:

Cartel electoral de 2004. Cuando lo vi por primera vez pensé: “Oh, nos hacen la pelota”. Jóvenes éramos, también.
Y es que unos cuantos aplauden con las orejas de lo que les gusta Obama. Que sí. Que vale. Que hasta a Fraga le encanta el candidato Rorschach. Pero uno que sufre las consecuencias de ese estilo Obama-Zapatero es Jorge Moragas (que me cae un poco gordo, pero esto es curioso), diputado del PP enviado a la convención, al que Howard Dean (presidente de los Demócratas) confundió y dijo:
“Qué bien que hayas venido. Por favor, dale un saludo a Zapatero de mi parte, pero no te olvides, ¿eh? A Zapatero le gusta Bush menos que a mí, que ya es decir, ja, ja, ja.”
Sin Superpiñeiro (y sin la sección de “isto serve para escabezar as toupas” ni Atilano o Esquelete) no es lo mismo, desde luego, pero nos podemos entretener con el posicionamiento español acerca de los candidatos demócratas. Que no es uniforme, sino que parece que tiene cierta distribución ideológica. Que yavestú lo que nos importa, pero estos son los datos:
Encuesta acientífica de El País (9093 votos):
Obama: 64%
Clinton: 35%.
Encuesta acientífica de El Mundo (6253 votos):
Obama: 56%
Clinton: 44%.
Factores que pueden influir en los resultados (disclaimers): distinto momento de publicación de la encuesta (creo que fue antes en El País); distinta colocación en la portada; la condicionante foto de Obama que ilustra la encuesta de El País (mal, mal).
Sin embargo: la muestra es amplia, parece que el lector tipo de El Mundo es más favorable que el lector tipo (o respondedor de encuestas) de El País a Hillary Clinton. Curioso. Quizá el estilo de Obama recuerda a Zapatero, quizá se ve a Clinton como más dura y centrada en el espectro político (aunque sea Obama el que ha conseguido más votos de republicanos e independientes), no lo sé, se me escapa.
Según Moby, la derecha republicana de 2008 se divide en cuatro arqueotipos:
- Los Flanders (conservadores evangélicos).
- Mr. Burns y Kent Brockman (tipos ricos que no quieren impuestos).
- Cletus y Brandene (paletos ignorates que creen que Barack Obama vive en Baghdad con sus armas de destrucción masiva).
- El abuelo Simpson (gente mayor de 70 asustada y enfadada).
Lo que sucede es que estos sectores son totalmente divergentes, y traduzco:
“A Mr. Burns no le importa lo más mínimo el rezo en las escuelas, el aborto o los gays en el ejército, solo los subsidios a su planta nuclear e impuestos bajos para los que ganan más de 500 mil dólares. A los Flanders les importa que se rece en las escuelas, el Creacionismo y que Israel siga en manos de los judíos para que el Rapto suceda algún día. A Cletus y Brandene les preocupa, literalmente, que “Brandene esté en Irak defendiéndonos del 11 de septiembre”. Al abuelo Simpson le importa el Medicare y que la gente marrón y bronceada se mantenga lejos de América.
A los Flanders les gusta Huckabee; a Mr. Burns, Mitt Romney; Cletus y Brandene no saben quién les gusta, pero saben que no les gusta Hillary porque quiere destruir la Navidad; y al abuelo Simpson le gusta John McCain porque tiene más de 70 años y no escucha las tonterías de los jóvenes.”
Personalmente, me recuerda a España, en cuya mayor parte hay un único partido en la derecha, una amalgama de neocones sin escrúpulos, democristianos meapilas, post-nacionalcatolicismo, neoliberales, social-liberales, derecha española identitaria, autonomistas moderados, algún que otro mafioso oportunista… que poco deberían tener en común.
En otra anotación de hace unos días se maravillaba ante el nombre de Obama:
“Para empezar, tiene el peor nombre que alguien podría tener en la toda historia de la política. Barack (rima con Irak) Hussein (como el tipo que intentó matar al padre de GW) Obama (a una consonante del amigo de la familia Bush, Osama Bin Laden). Personalmente, veo este nombre como una ventaja, ya que no podría ser peor, a menos que se llamase Satán Hitler Babyeater.”
Una más: Obama es el único que apoya claramente los estándares abiertos y la neutralidad en la red (que ayer envié a menéame).



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