Hoy 12 de octubre era en España el día nacional, que no hace mucha ilusión porque ha sido domingo (en una época especialmente pobre en puentes). Por mi parte, cada vez que sucede algo como esto:

La foto es antigua, de una manifestación de la AVT. No os metáis con Rajoy, que ya tiene bastante con lo suyo.
… recuerdo la canción de Morrissey Irish Blood, English Heart (YouTube, goear), un manifiesto político en que canta eso de:
“I’ve been dreaming of a time when
To be English is not to be baneful
To be standing by the flag not feeling shameful,
Racist or partial”
(“He soñado con un tiempo / En que ser inglés no signifique ser dañino / En que uno pueda estar de pie junto a la bandera sin sentirse avergonzado, / Ni racista, ni parcial”)
… que sería un himno fantástico (dentro de lo que cabe). Un himno transicional hacia la utopía y, por tanto, eterno. Muy superior en todo caso al culto a la personalidad que supone God Save the Queen (“Dios salve a la Reina; que la haga victoriosa, feliz y gloriosa, que tenga un largo reinado sobre nosotros”), aunque hay que decir que este no es oficial, sino de facto.
Nick Hornby, por otra parte, proponía en uno de los capítulos de su “recopilatorio de canciones favoritas” 31 canciones que el himno de Inglaterra fuese Reasons to Be Cheerful (Razones para estar contento), una definición por extensión de la cultura británica, enumeración en la que también hay elementos foráneos. Esto es natural y estupendo, y sucede siempre: yo sostengo que los kebabs y Woody Allen son elementos de la identidad europea.
En España estamos, afortunadamente, escarmentados de intentar ponerle letra al himno a la marcha que se usa de himno. Hay que recordar, sin embargo, que las mejores propuestas fueron las enumerativas (Rafa Corega, Gomaespuma), retazos de Españaza. El acuerdo de Estado aprobado por aclamación “mejor lo dejamos sin nada, ¿no?” es la historia del sonido del silencio (del de Plácido Domingo). Donde el observador externo vería silencio, nosotros podemos ver españosidad.
En cuanto a himnos, sin embargo, un descubrimiento reciente (para mí, el ignorante) aspira a la categoría “casi mejor que quedarse callado o decir cualquier otra cosa”. Se trata de la canción con la que Joan Baez aparece en Slacker Uprising, la última película de Michael Moore. El filme no es mucho más que un best-of de los mítines de Moore previos a las presidenciales de 2004, pero tiene algún momento interesante. Como la actuación de Baez:
Transcripción (añado entre corchetes dos versos que omite Joan Baez, pero que pertenecen a esta versión):
“I’ll sing you a song that’s a national anthem, but it’s not like most of them. This is the Finnish national anthem.
This is my song, Oh God of all the nations,
A song of peace for lands afar and mine.
[This is my home, the country where my heart is;
This is my hope, my dream, my shrine.]
But other hearts in other lands are beating,
With hopes and dreams the same as mine.
My country’s skies are bluer than the ocean,
And sunlight beams on cloverleaf and pine.
But other lands have sunlight too and clover,
And skies are everywhere as blue as mine.
Oh hear my song, oh God of all the nations,
A song of peace for their land and mine.”
Traducción:
“Os voy a cantar una canción que es un himno nacional, pero no como la mayoría. Es el himno nacional de Finlandia”.
Esta es mi canción, oh Dios de todas las naciones
Una canción de paz, para las tierras lejanas y la mía.
[Esta es mi casa, el país donde está mi corazón;
Esta es mi esperanza, mi sueño, mi lugar sagrado.]
Pero otros corazones, en otras tierras, laten
con esperanzas y sueños como los míos.
El cielo de mi país es más azul que el océano,
Y los rayos del sol bañan a los tréboles y los pinos.
Pero otras tierras tienen también sol y tréboles,
Y el cielo de todas partes es tan azul como el mío.
Oh, escucha mi canción, Dios de todas las naciones,
Una canción de paz para su tierra y la mía.”
Hay cierta confusión sobre esta pieza, porque no se trata del himno nacional de Finlandia (que es de facto Maamme, menos internacionalista), sino del himno “Finlandia”, la sección final de Finlandia, Op. 26, de Sibelius…
—HOYGAN KUANTOS SON BEINTISEI DESIBELIUS LLO TENGO SIEN!!
Enhorabuena, 100 dB no está nada mal, pero yo me refería al poema sinfónico de Sibelius, el compositor finlandés. Perdonad por esto, a veces se me cuelan. Hay que recordar que la obra Finlandia, de 1899-1900, no se llama (por ejemplo) Finland en inglés, sino Finlandia en todos los idiomas, siendo como es su nombre latino (aprox):
Finlandia Hall, o Finlandia-talo, de Alvar Aalto, en Helsinki (más cabecitas).
Esta pieza se popularizó muy pronto y se convirtió en un símbolo del nacionalismo finlandés frente a la dominación rusa. Lo divertido es que los finlandeses se pasaron años tocándola frente a las autoridades rusas pero, para evitar la censura, cambiaban el título por cosas como “Impromptu” o el sutil “Felices Sentimientos al Amanecer de la Primavera en Finlandia”. Pero esto es solo sobre la música; la letra es otra historia.
Se escribieron numerosos textos para cantar con este acompañamiento. El más conocida en Finlandia es este, de 1941 (Sibelius hizo un arreglo para coro en 1948), pero la que canta Joan Baez es anterior: se trata de “This Is My Song”, escrita en 1934 por el poco conocido estadounidense Lloyd Stone (1912-1993), que ni sale en la Wikipedia (fuente). Reprise:
But other hearts in other lands are beating,
With hopes and dreams the same as mine.
Como himno hipotéticamente nacional me encanta su internacionalismo, su llamada a la unión, su evocación a una especie de dios natural, panteísta, no el personaje de cómic (como el que introducen algunas extensiones de este poema u otras versiones). Aquí se huye del über alles, del “Dios está de nuestro lado”, del “estamos por encima de las demás naciones”, del imperialismo expansionista del “cruzaremos los mares”, incluso de su versión más inofensiva “nuestra nación es la más bonita de todas, oye, con sus peñascos y su fruta”. Y también, qué se le va a hacer, de la enumeración cómica. Esta letra transmite, por una vez, que ningún país es superior a otro; que todos sus ciudadanos son iguales en su ansia de paz y prosperidad; que hay que saber ponerse en el lugar del otro: “¿Que es bonita esta tierra? Pues sí, mucho. Pero las demás también. Queremos un futuro estupendo, y los otros, que son humanos como nosotros, pues también, viva”. Y así poder decir en la asíntota utópica, Sr. Morrissey, que por ser de este, un, aquel país, con suerte no somos dañinos, ni racistas, ni parciales. Qué gusto, pordiox.
Más:
- Aquí se puede descargar una versión vocal en mp3.
- Y esta es una versión orquestal, con coro y la misma letra en inglés.
Y fin, que me quedo sin fiestanacional que celebrar, yeah. Ah, y un mensaje para ti, embajador:
No nos has invitado este año a la recepción. Ya te vale. Ya te vale pero bien. Que sepas que queremos el jamón y el lomo de tu valija diplomática. Ya no podrás ir tranquilo a Arlanda. Un saludo.
(link a youtube, o también por springsteen)

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