Nov 4

La victoria en las elecciones presidenciales estadounidenses (ellos dicen solo “elección”, que al fin y al cabo solo eligen una cosa) de esta noche depende en gran medida de en qué sentido oriente su voto un determinado grupo social, o asocial. Esto se debe a su numerosa presencia en muchos estados clave (Ohio, Philadelphia, pero sobre todo Florida) y su tendencia a atacar votar en grupo al mismo candidato. Esta inclinación es difícil de prever, ya que no suelen participar en las encuestas previas (pocos de ellos tienen teléfono, y cuando les llaman siempre han salido). La única vez en que rompieron su habitual discreción y manifestaron su opción mayoritaria antes de las elecciones fue en 2000, cuando se presentó ese candidato de nombre cautivador:

Zombies for Gore!

Zombies for Gore!

El lema del candidato demócrata de esas elecciones hacia esta comunidad fue “¿A quién no le gusta el Gore?”. El idilio zombie fue reforzado por el hecho de que el cerebro de Gore les parecía más apetitoso (en cantidad) que el de su rival. Sin embargo, el que era Vicepresidente de EEUU perdió el apoyo de este grupo en los últimos días, por descubrirse que los robots apoyaban a Gore como uno de los suyos, bip, bip. Y da igual lo que voten los robots, los zombies están picados con los androides y las thermomix (por asuntos demasiado sangrientos para este blog) y suelen votar lo contrario. Esta rivalidad no está equilibrada, sin embargo, ya que en 14 de las últimas 17 ocasiones han sido los muertos vivientes los que se han salido con la suya (estadísticamente significativo), lo que se manifiesta en la ofuscación que luego aparece en los robots y, específicamente, en las máquinas de contar votos (no hasta el punto de romper su neutralidad, no vayan a pensar, tienen un honor que mantener, pero sí se atascan más de lo normal durante unos días, como ha veces se ha visto).

Como digo, las encuestas previas suelen ser inútiles para prever el comportamiento necroelectoral. Un ejemplo famoso es el de 1948, cuando nadie tuvo en cuenta el enorme aumento de esta comunidad por la Segunda Guerra Mundial. Además, la inmensa mayoría de los no-muertos sale (y salió entonces) a votar a última hora (cuando ya ha oscurecido), por lo que las encuestas a pie de urna, que intentan tener un resultado que mostrar a los medios en el momento en que cierran los colegios, suelen ser incapaces de mostrar esta tendencia. Nadie, pues, supo adivinar lo efectiva que resultó la campaña de Harry S. Truman entre los zombies:

“A Truman with True Brainz!”

… Y luego pasó lo que pasó.

En estas elecciones de 2008, una vez más, ambos candidatos han intentado llevarse el voto de este importante sector. Así, mientras el senador McCain ha intentado parecer lo más decrépito posible para aumentar su afinidad con ellos (quizá no lo suficiente), el senador Obama, ha mostrado su apoyo a los zombies de forma velada pero efectiva. En un discurso de hace unos días dijo lo siguiente:

“I see it in the soldiers who re-enlist after losing a limb.”

Es decir, “Lo veo en los soldados que se vuelven a alistar después de perder un miembro”. Y si hay un grupo social, antisocial o asocial que sabe lo que es que se te caiga un brazo mientras te intentas ganar la vida mordiendo cerebros y ojos, esos son los zombies.

Mi opinión: hay un factor por el que me aventuraría a decir que los zombies votarán por Obama. No tengo pistas de ningún zombie de EEUU, pero sí otro testimonio (de centro reformista). Además, como me dice un amigo, Fraga de votos de muertos sabe bastante.

Sea como sea, zombies de América, si estáis leyendo esto, el resultado está en vuestras verdes, arrugadas y purulentas manos. Y lo conoceremos en unas horas. Suerte a todos.