—Y esto, señora Aguirre, es Facebook. Feisbuk.
—¿Y para qué sirve, chaval?
—Pues aquí se hace un perfil, a usted ya se lo hemos hecho, y así tiene amigos, comenta cosas, la gente ve vídeos de usted y sabe lo que hace cada día.
—Vamos, como Telemadrid.
—Eh… sí, pero en internet, que siempre es un canal añadido, y en crecimiento. Además, usted también le puede sacar partido. Al tener amigos, puede ver lo que hacen, sus fotos, etc.
—Oh, me interesa. ¿Dice que puedo saber lo que están haciendo?
—Sí, si, por ejemplo, lo escriben en su estado.
—¿Y puedo saber con quién han estado o a qué sitios van?
—Claro, si alguien sube una foto donde otro los etiqueta, o quedan en un evento.
—Ya veo. Y, por poner un ejemplo, ¿también si alguien tiene relaciones extramatrimoniales?
—Jaja, según mi experiencia, eso se intuye a veces, si se ve que entre A y B hay una cantidad notable de superpokes y envío de huevos y cosas así.
—No es mucho.
—Es algo.
—No sé, no me convence mucho. Me parece que me voy a quedar con lo que tengo. Los que no os lo podéis permitir quedaos con esta cosa si queréis.
Redacción de El País, martes 30 de octubre, final de la tarde:
—Redactor, me dicen de arriba que rebajes el tono de la noticia de la Reina de la portada.
—Pero qué dices…
—Que sí, que es mejor. Además… para qué ensañarse, ya se pone bastante en ridículo ella sola. Y los jefes siempre lo agradecen. Total, para exaltar a las masas ya está Público.
—Oh, Público da 24 Hour Party People hoy, mola.
—Sí, mola, pero quita el chiste.
—Pero tío, ahora se me ha quedado el cuerpo con ganas de cachondearme de los beatos rancios o lo que quiera que sea Sofía.
—Jaja, eso ya no es mi problema.
[Un poco más tarde, el redactor se dice:]
—Bueno, vale, que el atentado está muy mal por supuesto, pero lo de reírnos de los pardis católicos desde la portada no nos lo quita nadie. Así veladamamente.
Cito de la primera página (PDF, mientras dure, ok, esta es la portada en jpg del Kiosko) de El País del viernes 31:
“[Los terroristas aparcaron en el campus la] trampa mortal, que hicieron estallar a las 10.58. Sólo la suerte —“un milagro”, según muchos de los universitarios que cursan sus estudios en la zona— evitó que la carga explosiva reforzada causara una matanza.”
Ya puestos, debería haber seguido: “La explosión provocó un incendio avivado por la gasolina del automóvil, un combustible fósil, aunque según muchos de los estudiantes ese fósil más de 6000 años no tiene”.
Por otra parte, gran portada friqui con “De la Red” (el futbolista telemático, ¡que no sea nada!), los ídolos de masas Teletubbies y un enorme número 42 que nos dará todas las respuestas a nuestras preguntas.

(foto Flickr)
—Look, I’d really feel a whole lot better if you took some more money…
—You’ll get over that. Where you goin’?
—Spain.
—Madrid or Barcelona?
—Mmm, Madrid first. Have you been there?
—I hear they don’t eat dinner until midnight.
—You wanna go?
(de Jackie Brown)
—Me gusta toda esta música que me recuerda a los Fraggel.
—Se llama funky.
—¿Qué parte del funky son los Curris?.
—Todo. Son el pilar invisible de la sociedad.
—Tus problemas dé-ja-los.
Este diálogo carece de limitaciones por respeto, sensibilidad o decencia.
—Tío, 10 euros a que las FARC secuestran a Sarkozy.
—Vale, pero cuenta también si no va.
—En ese caso, vale que lo secuestre Al Qaeda también.
—Hecho.
—Ya lo estoy viendo caracterizado Ramboso, ¿que no?
Que alguien haga un fotomontaje, pordiós.
Anoche del interior de un bar salió a la calle una pareja desconocida e intercepté un fragmento de conversación:
Chica: Pues ella libra, claro que libra, pero es que cada noche duerme en casa de mi abuela.
Chico: [Asintiendo] Como todo el mundo…
Que alguien reconstruya los hechos y relacione las tres partes, por favor, o supondré que ese par de bots caminantes no pasa Turing y el módulo de simulación de conversación lo tienen sin actualizar. Mi parte favorita es la respuesta “como todo el mundo”, que me hace pensar en la casa de la abuela y su futuro imperio hotelero.
Relacionado: esta entrada de El guionista hastiado.
—Me gusta George Clooney.
—¿George Clooney?
—Sí.
—¿Sabes que se llama Timothy de segundo?
—Te odio.
… Y Räikkönen se llama Matias. Aunque mi favorito sigue siendo Harry S. Truman, cuya S. no significaba nada. No es una J. (/dʒaɪ/) de Jay (como Homer), es una S. de S. Pero si un conjunto de puntos no es un punto, sino un conjunto, S. sigue siendo la representación de S., nada de confundirlos.
Momentos Poco Memorables de Siempre presenta: Martin Luther King.
—Señor King, todo preparado para el discurso.
—Vale, yo lo hago en inglés para eso de pasar a la Historia y usted traduce, ¿de acuerdo?
—Claro.
—Bien.
—Well.
—I have a dream…
—Tengo un sueño…
—Un momento, no, ¿cómo es “tener sueño”?
—¿Tiene sueño?
—Uff, sí…
(Mayúsculas puestas ya casi despierto.)

Como espectadores de House que somos, polémica:
—¡Thirteen mola!
—No mola. Es como Cameron.
—No, es misteriosa.
—No lo es.
—No lo sabes.
—No, no lo sé.
—¿Lo ves? ¡Es misteriosa!
(¿Algún fallo en el razonamiento?)
—¿Cada cuándo miras el correo?
—Es más bien… que el correo me mira a mí.

(También disponible en koala.)


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