Como nos descubrieron en Señales, la primera oleada será de exploradores. Desde los restaurantes y las tiendas de los 20 duros, nos han estado observando todo este tiempo. Pero no se han limitado a eso. Han ido introduciendo pequeños cambios en nuestra sociedad, minándola poco a poco para que perdamos nuestra identidad. Primero fue el arroz tres delicias, luego el pan de gambas y por último los vermicelli con soja autocalentados. Eso a dado lugar a una generación de sleepers chinodependientes. La Quinta Columna china se puede ver desde el espacio.
Los mandatarios del gigante amarillo (“la capital hispalense”) estaban impacientes por reemplazar a Chulín. En vez de uno, nos han colao dos pandas de 50 megatones cada uno.
Toute résistance est futile. La ubicación actual de la exposición itinerante de los Guerreros de Xián no es arbitraria. Cada cofre de terracota aloja tres unidades de infantería. Y sus destructores, en la bahía de Cadiz ná menos.
Por cierto, los panda, como ciertas mariposas y peces, nos engañan con sus ocelos. Es bien sabido que a mayor tamaño de ojos, más ternura nos inspira un animal, caso de los bebés o Isabel Adjani. Los pandas incorporan esas manchas negras alrededor del ojo para sobreexplotar esa flaqueza nuestra. De hecho, son prácticamente ciegos. Cazan a sus presas por ecolocación.
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