En esta lista electrónica de notas de corte se ve, si es correcta, que hay solo 6 de 20 escuelas de Teleco en España con nota de corte por encima del 5 (de esas, dos están solo 8 centésimas por encima):
- Granada: 6.91 (datos del año pasado).
- ETSIT-UPM: 6.59 (el pasado fue 6.8, me parece, y el anterior 6.5).
- Autónoma de Madrid: 6.02
- Politécnica de Valencia: 5.65.
- Vigo: 5.08.
- Miguel Hernández (Elche): 5.08.
En DAT siempre se monta un pequeño flame con este tema: que si la promoción es cada vez peor, que se cae a cachos el prestigio de la escuela, que si hay demasiada oferta, el típico del “cuando yo estudiaba todo era mucho más difícil”, y que si hay que intentar captar a más gente, a los mejores. Es posible que tengan razón, y que sea mejor tener a los más capacitados (que puntúe alto en inteligente y en trabajador, y así en su nota de Acceso), que siempre van a dar una buena promoción: es importante atraer a la gente técnica a una carrera y a una escuela, sobre todo para decantarles la balanza a muchos cuya presencia añadiría valor a la Escuela.
Visto de otra forma, a mí también me parece bien que pueda entrar casi quien quiera (palabra clave: quiera). Así, alguien con aptitudes y actitudes (a quien con 16 años le guste cacharrear, quien procese audio, o juegue con Photoshop, controle de redes, programe, viva la música, quiera dominar el mundo, o cualquier cosa) que tiene un, digamos, 7.50, no se queda fuera de la admisión, como le habría pasado en mi año (corte en 8.20, creo, 2002). Además de la inteligencia y del trabajo está la tercera componente: motivación (o pasión, o vocación, o interés). He visto suficientes casos de gente que sólo destaca en uno de los tres parámetros, y con eso saca la carrera con brillantez. Y, de estos, los casos más espectaculares (me quito el sombrero que no llevo) son los de los que realmente querían hacer Teleco desde el principio: no por descarte, ni por el dinero, ni por el dichoso prestigio del ingeniero superior. Gente asombrosa que aprende sola y desarrolla por propio interés habilidades, y puede (o no, no es en absoluto necesario, aquí no se expiden certificados de pureza) colaborar compartiendo en clubes o grupos de amigos. Por supuesto, no sólo se centra en lo técnico el desarrollo personal deseable. No hay más que asomarse a la propia variedad de los clubes, o una muestra ellos hablando de sus cosas en el Planeta. Mejor. Variedad. Sumar habilidades.
Es complicado. La gente con más talento para esto no es la misma que la gente con mejores notas, pero claro, cómo medirlo, y cómo seleccionar. Estoy profundamente a favor de la Selectividad tal y como está, universitaria, anónima, equitativa a nivel nacional (nada del “en Madrid es más difícil” que me intentó defender alguien), sin el mareo inacabable de pruebas en cada escuela (sí, un alivio que se derogase la Reválida de Pilar Del Castillo, que ya no nos acordamos), pero ¿debería la UPM, cada Universidad, baremar de distinta manera y dar más peso a algunas materias? Pues no necesariamente, creo. O creo que no. Se teme que haya que enseñar a los de primero lo que ya deberían saber de Matemáticas y Física, pero que la gente entre sin haber visto nunca ni la Ley de Ohm, o sin integrar gran cosa, nunca ha sido mayor problema. En el instituto nunca se ha dado lo que enseñan en Álgebra, y en la otra estuvimos un mes sin salir del conjunto R. El curso cero nunca será más de un mes, o de un cuatrimestre. Los jóvenes siempre han estado en decadencia.
A mí, además de la selección de la Universidad, me preocupa la elección de los futuros alumnos: hay cantidad de telecos a los que no les gusta su carrera, más allá incluso del odio que años de puteo acumulado produce en la mayoría. Puede que esto dé igual de cara a los resultados, si entran con nota, si uno va a hacer la especialidad que menos le desagrade (que hay multitud para elegir… o directamente Gestión, con todos mis respetos) y cuando esté en su empresa haga igual de bien su trabajo; al fin y al cabo sólo es trabajo, no toda la vida (nota: nunca olvidar esto). Pero me da un 2% de pena pensar que esta gente quizá habría sido más feliz en otra cosa y se metió en la ETSIT u otra escuela por una escala de prioridades distorsionada (o no). También habrá el que entre en esta carrera, dada su nota ahora asequible, porque no pudo entrar en otra cosa, y por no ser su primera opción (me faltan datos, quizá algún no-aeronático), y tampoco esté agusto. Si hay gente que después de años (al cuarto, al quinto) deja la carrera, es de los desafortunadamente desmotivados: coste personal -también económico. ¿Qué queremos?
No sé, en definitiva, si la cantidad de estudiantes a los que no les gusta Teleco, o no dan todo lo que podrían en la Escuela, o desaprovechan recursos o dilapidan la “fama” de la Escuela o la Ingeniería (a cada uno le parecerá más importante una u otra cosa), está en relación con una nota de corte alta o baja, el aumento de oferta de plazas (¿Necesitamos 400 ingenieros de 8 o 1000 de 6?), el cambio de las modas, más o menos posibilidades de enriquecer el camino, una promoción inadecuada o una imagen irreal de la carrera y sus expectativas. Pero a ti, joven nacional, si estudias Teleco y te gusta, o vas a empezar y te ilusiona sin basarse en el ansia trepa, enhorabuena, y gracias mil, chaval, chavala (si eres chavala además me puedes dejar tu número, gracias, o meterme en tu facebook. Ok, sí, tú también, señor chaval). Para ti, ya lo sabes o ya lo verás, terminar es cuestión de tiempo (que vas a pasar razonablemente bien). Viva. Adelante.

7 comments so far...
ERES ENORME!!!!
Me encanta tu reflexión y comparto opinión, hay carreras vocacionales, y estudiantes vocacionales, y cuando ambos se juntan, el resultado final es maravilloso, independientemente de lo largo o puto que sea el camino.
Le felicito Señor Antón!!!
Pues yo opino justo lo contrario. La Selectividad no es en todas partes igual, no es el mismo examen, más fácil o más difícil. Y sin embargo luego esa nota es igual para todos.
Yo la quitaría, y daría a las universidades la posibilidad de tener su propio proceso de selección, incluyendo exámenes adicionales. Si la universidad no es demasiado borrega (hay veces que lo parece) sabrá cómo apreciar el talento más allá de las notas.
La gente quiere ser alumno de la Escuela E, y la Escuela E quiere tener alumnos del tipo X ó Y. ¿Por qué una de las dos partes no puede elegir?
La verdad es que la selectividad no es igual en todas partes, recuerdo que no merecía la pena cogerse exámenes de otros sitios porque no se parecían en nada los unos a los otros.
Por otra parte, la verdad es que deprime ver a tanta gente que está en teleco por ser teleco exclusivamente. Yo creo que para hacer la carrera tiene que haber una motivación extra, esa que aunque suspendas álgebra diez veces no te tira para atrás, esa que te hace investigar nuevas cosas, esa que te lleva a pasarte por los clubes para aprender lo que no te enseñan en la escuela, esa que hace que te quedes algún día en la universidad después de las clases y te lo pases bien, etc.
Pero bueno, siempre habrá gente que pase sus cinco años por la escuela, yendo a clase, aprobando todo y listo; sin embargo, para mí, eso no es ser teleco
Es muy triste oír en clase a gente que dice cosas como “Yo debería estar en Biológicas”. O también los que después de un par de años en cualquier Escuela de Ingenieros acaban por rendirse e ir a Periodismo. Con todos mis respetos a las dos carreras. Si hay vocación, bravo. Si no la hay… no sé, no es mi caso. Sólo puedo decir que me alegro de que con los años haya aumentado mi interés por esto.
Y con respecto al prestigio y la nota de corte… no necesariamente son proporcionales. A menor población siempre habrá más vacantes… Me parece una polémica absurda. A mí también quisieron venderme la moto del “Es que en Madrid es más difícil”. Fácil o difícil, los temarios son diferentes por autonomías, lo que me parece un error.
[...] Genial el artículo de Antón Campos, un compadre de la ETSIT que reflexiona acerca del antiguo “prestigio” perdido por nuestra ex escuela al haber bajado la nota de corte a menos de 7. [...]
Ole y ole. Me ha encantado el comentario de Onir, no sé quien es, pero estoy totalmente de acuerdo. Uno debería meterse en una carrera por vocación, porque se informó, soñó con eso y luchó por conseguirlo. Ser teleco, biólogo, veterinario, psicólogo o lo q toque, es cuestión principalemente de vocación, de lucha, de espíritu. Me da pena que la gente ya no sueñe con ser algo, que se guíe para elegir entre una carrera u otra tan solo por criterios tales como una nota o el prestigio y el dinero. Qué pena, lo siento, pero no dejo de sentir lástima por ellos. Si realmente disfrutas con algo, lucha por ello. Hay que ser valiente y luchar aunque te tropieces mil veces, pero finalmente se consigue. No conformarte con lo que tienes, sino ir a por lo que quieres aunque sea en la mayoría de los casos algo duro. Admiro y brindo por esa gente que a pesar de llevar años en una carrera por diversas circunstancias, siga intentándolo y no se rinda a la primera de cambio. Románticamente desearía que las cosas fuesen así, pero siempre es más fácil abandonar e ir a una carrera que resulta más sencilla…
yo soy estudiante y bueno me matricule en el año 2003 cuando la nota d corte estaba en torno al 7 (yo tenía muy buen expediente academico y superaba esa nota sin problemas por eso no la recuerdo exactamente) En principio escogí esta carrera por una mezcla de vocación (o como poco curiosidad por ciertos temas) y porque te la vendían como una profesión de futuro. Tras 7 años y a punto de acabarla mi vocación se desvaneció por el camino. Al estudiar las bases de la carrera fui descubriendo que excepto la base matematica del tratamiento de señal y cierta parte de telematica y programación me interesaban. Así que tal y como esta planteada la carrera mas o menos el 50% se convirtió para mí en un infierno personal. Además las perspectivas profesionales a día de hoy harán que no me pueda independizar hasta los 30 comi si hubiera estudiado cualquier otra carrera que es seguro que ya habría terminado. Además en estos años he descubierto que no tengo las aptitudes necesarias para triunfar en esta profesión y también me percaté de otras.. Por tanto, tras mi experiencia personal puedo afirmar que el proceso de selección en la universidad no elige bien a sus estudiantes pero que tampoco estos saben bien lo que están escogiendo porque en muchas ocasiones reciben una información más publicitaria que realmente informativa por universidades ansiosas de llenar sus aulas con más alumnos que la universidad que está a sólo 20 km. Además en mi opinión aunque esto ya me pilla un poco más desvinculada el proceso bolonia parece estar acentuando estas carencias.
leave a reply