1.
El viernes pasado por la noche tenía que estudiar, y mi cuerpo rechazaba que para el resto del mundo fuese fin de semana. Al día siguiente, de examen y posterior relajación, pensaba que era viernes. De hecho mandé un correo masivo cuyo asunto era: “Cena hoy viernes”. El día siguiente fue domingo, pero el quedar por la noche y respirar euforia en la calle me hacían sentir que era sábado. Hoy mi cuerpo se siente de domingo, algo decadente e inactivo. Es decir, vivo con un día de retraso. O, dicho de otra manera, vivo inserto en el futuro.
Y las debidas referencias:
Mañana es hoy (La Rabia del Milenio). Soy el Chico de Ayer (Nacha Pop). Voy a cambiar mi despertador por una persona que, a la hora señala, me grite un solemne “¡Bienvenido al mundo del mañana!” (Futurama).
2.
Hace unos meses quise comunicarme por mensajes de texto con una amiga. Luego me enteré de que, debido a que su móvil estaba en las últimas, los mensajes de texto le llegaban extraordinariamente tarde. Es decir, cuando yo mandaba un mensaje, estaba escribiendo al futuro. Luego, pues, con otro mensaje, le pregunté luego qué tal el verano, quién había ganado la Liga, si Gallardón va de nº 2, qué tal Los Cronocrímenes y si aún nos hablábamos. No recibí respuesta. Quizá porque el mensajero del tiempo solo funcionaba en un sentido. Quizá porque habíamos dejado de hablarnos: yo con ella; ella con todas mis réplicas (realizaciones estocásticas) en el tiempo.

2 comments so far...
Y hoy puede ser un gran día (del siempre sobreproducido Serrat).
Acábasme de joder un post. Sepas-lo
Jajajajaja! Ser teleco produce daños irreparables. Lo sé por experiencia propia
Un saludo!
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