Mira que tengo cantidad de borradores de posts (en los próximos días, directamente en sus pantallas: la canción de IKEA, el móvil de Navidad, apadrina a un sacerdote, y el carácter de este punto es otro método para las letras), pero todo puede esperar cuando en el diccionario de sueco me encuentro con esto:

Unidad de Cosas Oblongas. Parece el nombre de una agencia del gobierno:
- No se preocupe, señor, eso es cosa de la UCO.
- ¿La UCO?
- Unidad de Cosas Oblongas, pero…
- ¿Oblongas?
- Así es, pero recuerde: usted no ha visto nada. Mejor, mire a mi boli.
- ¿Qué boli? ¡Ah!
(FLASH!)
Que venga pues la Unidad de Cosas Oblongas a tratar con presteza la… ¿oblonguitud?, ¿oblonguidad?, ¿oblonguicie? del asunto.
La primera vez que oí la palabra fue en el instituto, cuando mi profesor de dibujo la usó para definir, hablando de la posición de un DIN-A4, lo opuesto a apaisado. Y desde entonces:
- Un disco de los Petersellers: Oblongo Team.
- Angus Oblong, y su serie, The Oblongs. Y el pequeño Timmy tenía tendencia a que la gente le tirase cosas a la cabeza.
Indiscutible en mi lista de palabras favoritas.
Let’s get oblongo!!

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